La pandemia recrudece la validez absoluta de la ley de que toda la Nación, la sociedad y el Estado nacional descansan en el cuerpo de espaldas maciladas y sudorosas de los trabajadores

Los fondos de pensiones son producidos totalmente por ese monstruo deforme hediondo a inmundicias y azufre al que llaman Calibán, que no es otro que el pueblo trabajador, al que desprecian tanto, del campo, las ciudades y los arrabales

Hay ejemplo de perspicacia y capacidad de abstracción de la verdad, que subyace en el fondo de las situaciones y los fenómenos concretos, y serie o cadena de éstos, en lo que sostiene Luis Montás, como dirigente de nuestro Partido Comunista de la República Dominicana (PACOREDO):

La pandemia recrudece la validez absoluta de la ley de que toda la Nación, la sociedad y el Estado nacional descansan en las espaldas y el cuerpo de espaldas maciladas y sudorosas de los trabajadores.

Que el CONEP, la AIRD, los empresarios de Herrera, que las asociaciones de zonas francas, que las corporaciones financieras bancarias, que los estafadores de las rifas y los juegos de azar, que los grupos de los parásitos de la Iglesia Católica-Vaticano y de las confesiones evangélicas, que los de las pymes, que los de Asonahores, que los grupos y asociaciones de comerciantes mayoristas y no mayoristas, son empresarios y exponentes de los emprendedores.

Pero, ¿por qué medran, parasitando, en torno y apegados, con sus ventosas de sanguijuelas y tentáculos de pulpos, a los fondos de pensiones, llegando al descaro de admitir así lo que siempre han querido negar: de que esos fondos son producidos totalmente, de pies a cabeza, por ese monstruo deforme hediondo a inmundicias y azufre, como dicen que ocurre con Satanás, y al que los verdaderos intelectuales y artistas de la burguesía, la última clase parasitaria e improductiva de la historia de la sociedad, llaman Calibán; que no es otro que el pueblo trabajador, al que desprecian tanto, del campo, las ciudades y los arrabales?

O bien, que demuestren que esos fondos de pensiones no son enteramente patrimonio del pueblo, al que se le prohíbe tener acceso a los mismos.

Es que se trata de otra forma tanto de la burguesía apropiarse de la plusvalía como de su incremento descomunal.

Ese es el gran engaño del capitalismo popular, o neoliberalismo globalizado.

 

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