Siendo la institución llamada a defender la paz pública y enfrentar la delincuencia

PN es el organismo del Estado más corrupto, más delincuente y antisocial de todos los grupos de esa naturaleza

 

El radioyente y lector del periódico “¡Despertar!”, que se edita bajo la dirección de nuestro Partido Comunista (PACOREDO) desde el 1972, esto es, desde hace 30 años consecutivos, debe conocer que la P.N., siendo la institución llamada a defender la paz pública y a enfrentar la delincuencia, es, sin embargo, el organismo del Estado más corrupto y más, por lo tanto, delincuente y antisocial de todos los grupos de esa naturaleza.

Esto, en toda nuestra vida en este país en la lucha por la democracia, los derechos de los trabajadores y del pueblo en general, lo hemos machacado, una y mil veces, sin que nunca nos cansemos de hacerlo.

Esa institución, por ejemplo, está definida como de carácter civil, no militar, y sin embargo, sus miembros son amaestrados y manejados estrictamente como una organización militar. Lo cual es de por sí ilegal y contrario al Estado de Derecho.

No sólo por lo de que usa los mismos rangos militares que los organismos militares, sino que posee una disciplina y alineamientos semejantes a los del Ejército, Marina y Fuerza Aérea Dominicana, esto es, de las FF.AA.

Sus miembros y su alta oficialidad son exponentes indiscutibles de la división archi nociva para el Estado de Derecho que impera en la sociedad de civiles y militares. Ellos se refieren a los ciudadanos despectivamente como “esos son civiles”, y ya ahí existe de por medio el acto delictivo de la usurpación del carácter y la condición de militar, ya que ni los policías ni esa institución están definidos por la Constitución ni por la Ley que rige su formación y actuación en particular como institución militar, sino como apéndice del Poder Judicial, que se supone tiene carácter civil.

Pero esto no es lo más importante ni lo más destacado en sus actividades delictivas. No. Que esté bien claro que la corrupción imperante en la P.N. es tal, que su alta oficialidad, o bien, lo que en su jerga militar autodenominan su “Estado Mayor” es el foco donde más nítida y precisa opera la corrupción que arropa la sociedad dominicana, el Estado y su gobierno de turno.

Todo el mundo se da cuenta, y que no nos vengan con la coartada esa de que presentemos pruebas, que esa alta oficialidad, empezando por su Jefe, con el rango militar de Mayor General, lleva un nivel de vida y tiene un caudal de ingreso personal que multiplica si no por 100 o más, el sueldo oficial que se le asigna estatalmente.

Se le entregan miles y miles de pesos cada día por legalización de armas de fuego; miles y miles de pesos por la compra legal de las armas de fuego también; miles y miles de pesos diarios por los centros de juego y casinos que hay en todo el territorio nacional; miles y miles de pesos por cada licencia de conducir para vehículos privados, de transporte o carga; miles y miles de pesos que le entran de los turbios negocios y operaciones ilícitas en que están involucrados los distintos departamentos que integran la P.N., así como los mandos regionales, etc., etc.

Pedro de Jesús Candelier, que es una especie de Ignacio de Loyola en el país, con el sueldo de 50 mil pesos mensuales adquirió una villa por más de 20 millones de pesos en Casa de Campo de La Romana, cuyo ingeniero fue el también general, hijo del chofer del dictador Trujillo, De la Cruz y Consuegra. El gobierno de Leonel Fernández ni cuenta se dio, y el de Rafael Hipólito Mejía dice que no oye ni ve, y que todo se debe a que “a los guardias” les dan.

Bueno, esto explica por lo menos tres cosas:

a) La controversia entre Pedro de Jesús Candelier -el San Ignacio de Loyola del patio- y la P.N. en cuanto a que AMET debe pasar a estar bajo el mando directo de la P.N.

b) Que la P.N. no cambiará jamás, y que su desarticulación es imprescindible para la lucha contra la delincuencia y la corrupción, así como por la vigencia del Estado de Derecho y

c) Que tanto el gobierno de Rafael Hipólito Mejía como el de Leonel Fernández, y ni qué decir de los del tirano alimaña Joaquín Balaguer, no tienen moral para corregir ese mal o tumor canceroso para la sociedad que es la P.N., puesto que Rafael Hipólito Mejía sale de viaje con 1 millón de dólares, cada vez que lo hace, de obsequio que le entrega Ramón Báez Figueroa, en tarjeta de crédito a nombre de Pepe Goico; Leonel Fernández es archimillonario por la misma vía y de Joaquín Balaguer, que se pintaba como muy humilde, se sabe que debajo de su colchón tenía otro que era donde metía su cuantiosa fortuna exclusivamente en dólares.

 

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