Rafael Hipólito Mejía difunde que “La patria crece fuerte y sana” en tanto él y sus familiares se enriquecen con el tráfico de influencias a la sombra y el amparo del Poder del Estado

 

La corrupción de los bonos soberanos quedó fehacientemente comprobada en los cartelones anunciando la terminación del nuevo puente sobre el Río Ozama, así como las remodelaciones de las avenidas de Las Américas y la Autovía del Este, lo mismo que en el informe de la Contraloría General de la República, donde explicando su uso, aparecían fuertes partidas destinadas a la construcción de aceras y contenes, pero, por sobre todo, en el curso del mamotreto electoral de mayo último.

El hijo de Rafael Hipólito Mejía, esposo de la hija del funesto cancerbero y matón de Trujillo, Pedro Rivera, ha estado, con el apoyo del gobierno de su padre, importando a diestra y siniestra cantidades enormes de desperdicios de cerdos desde el mercado norteamericano en perjuicio de los productores de cerdos nacionales. Estos están al borde de la quiebra y hundidos en un mar de desesperación por ese comportamiento inescrupuloso del gobierno de Rafael Hipólito Mejía y el PRD.

Y así éste difunde que “La patria crece fuerte y sana” en tanto él y sus familiares se enriquecen con el tráfico de influencias a la sombra o bajo el amparo del Poder del Estado.

 

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