Hasta dónde llega el servilismo genuflexo ante el imperialismo de un sujeto llamado Angel Lockward

 

Hace poco, pudimos escuchar la intervención del sujeto llamado Angel Lockward, acusado y tenido por todos en los ámbitos donde en su periplo de trepador lacayo ha pasado, de corrupto e incompetente (como la Secretaría de Industria y Comercio -recuérdese la estafa por más de 500 millones en los cupones de gas- y Secretario de Lomé, de donde gracias a la impunidad hoy no está en la cárcel), mientras intervenía en un programa de televisión, como es natural, con un apócrifo panel de seudo periodistas, en realidad turiferarios de la desinformación y el servilismo y, con sus formulaciones, al oírlas, nos daba la nauseabunda sensación de que nos revolcábamos en las podredumbres más abyectas y pestilentes, en mayor grado que si nos hubiesen empujado de un tirón y en contra de nuestros deseos y voluntad a una inmunda letrina de pus, excrementos y demás desechos humanos. Todo esto poco o nada resultaba ante las expresiones de este discípulo pelafustán de las infamias en que sumergió a la sociedad el corrupto tirano alimaña Joaquín Balaguer.

 En Angel Lockward no hay siquiera respeto por la realidad de los hechos, la que está desterrada, así como todo vestigio de lucidez o sensatez para apreciar la dignidad de los pueblos, de la defensa de sus riquezas y bienes, como sostén de la soberanía de nuestra nación y de las demás naciones latinoamericanas; al igual en este espécimen de la recua del tirano alimaña, en la que, dicho sea de paso, nadie confía en el, queda encarnada la condición de cínico inveterado cuando, en forma procaz e insolente, llega a afirmar que la finalidad del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos es ofrecer a los consumidores dominicanos precios más baratos, así como una canasta de artículos lo más diversificada y surtida posible.

Falaz argumentajo que sólo refleja el innegable servilismo, capaz de avergonzar hasta lo que se llama fidelidad perruna, puesto que todo el mundo dentro del conglomerado de naciones y personas ilustradas, poseedoras de la mínima dignidad, no ya dentro del campo de los que ocupamos un lugar consciente en el campo de los que luchan por acabar con las injusticias sociales y las desigualdades basadas en la explotación y la opresión nacionales y económico-sociales, están de acuerdo en que los tratados de libre comercio y en particular el acuerdo de libre comercio latinoamericano con los Estados Unidos, es la consagración de la condición de colonias de toda la América Latina en aras sólo de satisfacer los fines expoliadores y saqueadores de imperialismo norteamericano y sus consorcios monopolistas internacionales, a consecuencia de lo que, con el concurso de cipayos tipo este Angel Lockward, los dominicanos viven hoy ahogados en la más espantosa miseria y asaltados por la pesadilla de la más interminable y horrorosa pobreza, tanto material como espiritual.

 

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