Todo apunta a un fraude orquestado por la pandilla de agentes neoliberales del gobienucho pálido de Leonel Fernández en medio de compra de candidatos y sobornos colosales

En la JCE juegan las cartas del gángster Salvador Ramos y el representante del Pálido Roberto Rosario

 

Que nadie se preste a engaños, es el gobierno del PLD-Pelegato, con la anuencia de la Iglesia Católica-Vaticano y la mafia de Agripino Núñez-Agencia Internacional de Desarrollo (AID)-Embajada yanqui, los que están cocinando el fraude, empezando por arrebatarle la organización de la celebración de las elecciones a la Junta Central Electoral, con lo de sustituir a ésta por una comisión que sea el resultado de la acción de un círculo de presión de Finjus-Participación Ciudadana-Iniciativas Democráticas-Putamaima, y todo es para hacerle un Congreso justamente a la medida del desgobierno lacayo, entreguista, servil, abyecto y vil que encabeza Leonel Antonio Fernández Reyna.

Ahora y no antes, los turiferarios del gobierno dan cuenta de que, por ejemplo, el gángster y analfabeto funcional Salvador Ramos, Presidente de la Cámara Contenciosa de la Junta Central Electoral, compró a menos de 11 pesos el metro de un terreno que en realidad le obsequiara Rafael Hipólito Mejía desde el CEA. Pero dicha compra espuria por parte de Salvador Ramos pudo ser anulada por el CEA, y a tal efecto, por cierto, enviamos una detallada comunicación al actual incumbente, Director del CEA, Enrique Martínez, prefiriendo éste acogerse a los lineamientos pautados por Leonel Antonio Fernández Reyna y el Pelegato de que era mejor y más conveniente utilizar eso para chantajear y extorsionar al juez electoral, el burro delincuente Salvador Ramos. Este sujeto, no cabe duda que por su naturaleza espuria intrínseca, es el principal agente del pepegatismo dentro de la Junta Central Electoral, pero el Pálido-Pelegato lo callaba y lo tenía como una carta entre las mangas para emplearla en un momento crucial de la truchimanería y la politiquería demagógica-chantajista que tanto gustan a Leonel Antonio Fernández Reyna y al Pelegato.

Por eso es ahora que tratan de escandalizar con eso, así como con lo del soborno que Salvador Ramos obtuviera, entre otras cosas, con el regalo de las famosas tierras de Higüero en menos del 1% de su valor real.

Roberto Rosario, que es el juez que directamente recibe órdenes y aplica la estrategia en el tribunal electoral de Leonel Antonio Fernández Reyna, de los pelegatos y sus círculos afines, es quien desde dentro de la Junta Central Electoral coordina la campaña destinada a someter a ésta en los comicios de la próxima semana.

Los sobornos y compra que, públicamente efectúa Leonel Antonio Fernández Reyna de opositores, hacen creer a muchas gentes que están dirigidos a obtener cargos electivos por medio del recurso del soborno de opositores, procedimiento tan vil como execrable que los fariseos hipócritas palidistas tanto decían criticarle al tirano alimaña, con tal de obtener mayoría de votos en las urnas en “buena lid” eleccionaria. Y en realidad no es así, puesto que lo que trata de hacer y montar el tinglado estafador mafioso politiquero de Leonel Antonio Fernández Reyna y el gángster Dañino Murmullo Medina es la estructura que responda al criterio gangsteril de que las elecciones se ganan en el conteo en la Junta Central Electoral y no en las urnas. El Pálido, con Leonel Antonio Fernández Reyna, ha hecho suyo el plan, como por ejemplo, del palito, que requiere el soborno y la anuencia de los observadores en las mesas electorales.

Por eso es a esos posibles ya designados delegados ante las mesas electorales a los que en realidad soborna Leonel Antonio Fernández Reyna, que muchas veces o casi siempre acuerda con los sobornados que no concurran ellos mismos a ser juramentados en esos actos viles e infames, pero que tienen que enviar a un representante como parte del trato. Este truco está demasiado claro.

Los radioyentes y lectores de “¡Despertar!” están viendo cada día tres estratagemas más respecto a lo que queremos alertar y denunciar para que no crean estos presumidos fantoches que pueden coger a todo el mundo de pendejo en este país donde nos conocemos todos.

a) Lo del trastrueque de electores; ese recurso quien lo está aplicando principalmente es el grupo del gobierno con Leonel Antonio Fernández Reyna a la cabeza, pero lo difunden acusando a los de la Junta Central Electoral para curarse en salud y tener el terreno abonado para los fines de su fraude.

b) Lo de las encuestas que dan a conocer las miserables agencias mercenarias encuestadoras en las que se puede observar que se inventa una supuesta ventaja de un candidato peledé que en realidad está atrás, como acontece con el caso de Roberto Salcedo, que tiene mucho más de 10 puntos por debajo de Pacheco, sin embargo, las amañadas y viciosas encuestas que difunde el Pálido hablan de que Pacheco está 14 y 18 puntos por debajo de Roberto Salcedo, lo cual con sólo salir a la calle se percibe que es mentira de pies a cabeza.

Otro tanto, aunque de matiz diferente, sucede en Santiago. Allí Francisco Domínguez Brito individualmente puede que esté aventajando hasta por 4 puntos a Papín Domínguez de la Alianza Nacional, siendo éste perredeísta. Las encuestas del Pálido suciamente llevan esos 4 puntos a 27 puntos y todo eso además de ser parte de la trama para el fraude electoral a que se han comprometido Leonel Antonio Fernández Reyna y el Pálido, es con el fin de ocultar que la contribución o balotaje de votos que aportan los candidatos a diputados supera como en 20% precisamente lo que le aportan los candidatos a diputados por el Pálido a Francisco Domínguez Brito, que es el candidato de los círculos más recalcitrantes, oscurantistas, y particularmente de los esclavistas inversionistas españoles, cuyos intereses de Fenosa y sus expoliadoras distribuidoras eléctricas en el país, Francisco Domínguez Brito representa jurídicamente desde el primer gobierno de Leonel Fernández-Pálido del ’96 al 2000.

Por último están los que, pagados por el gobierno de Leonel Antonio Fernández Reyna y centros todavía más oscuros, llaman al voto de castigo o a no votar, que todas las ofertas, aunque individualmente diferentes, resultan lo mismo de pies a cabeza, haciendo, como fruto del soborno recibido, caso omiso de que no es lo mismo un Congreso y ayuntamientos cómplices y sumisos con el Poder Ejecutivo, Leonel Antonio Fernández Reyna y su reconocida mafia de servilismo y lacayismo abyectos, que un Congreso donde predomine una oposición, por más mala, vacilante y vendible que ésta sea.

Negro Veras es un viejo truhán oportunista y renegado revisionista y por lo tanto traidor, que precisamente el gobierno de Leonel Antonio Fernández Reyna acaba de congratular dándole medallas pretendiendo honrarlo como si las prostitutas políticas por vocación y vicios, alguna pudiese honrarse. Negro Veras siempre ha sido un mercenario sirviente de los peores círculos del país y del extranjero, como los servicios secretos, el clan Bermúdez, la Iglesia Católica-Agripino Núñez-Ucamaima, Bosch, la prensa amarilla, venal y mercenaria.

Diómedes Mercedes, que no hay en todo el espectro de la pusilanimidad y de la ridiculez con quien se puede comparar, siempre ha sido un saltimbanqui y abjurador de todo lo que sea honradez política y convicciones ideológicas, revisionista, boschista, palidista, terrorista, propagandista contrarrevolucionario, siempre afín al palidismo traidor, y ahora aparece abstencionista electoral a ultranza y absoluto. ¿No es evidente para lo que trabaja y por dónde le pagan? Diómedes Mercedes es reconocido entre el movimiento revolucionario como el boca hedionda, por todas las vacuencias que permanentemente evacua por la boca y con esa misma boca se las come al día siguiente.

Y por último el llamado arquitecto Ocaña, representante del ultraderechismo cívico de la Unión Cívica Nacional (UCN) y del Consejo de Estado que organizó el restablecimiento del trujillismo en el país desde el 1962 y que garantizó que tanto los monopolios yanquis siguieran siendo los dueños del país como que se cumpliera el testamento dejado por el dictador a la Iglesia Católica-Vaticano, expresamente establecido en el Concordato, Vicariato Castrense y Patronato Nacional San Rafael. Conspirador contra el gobierno endeble y cobarde de Bosch de aquellos 7 meses, fue un abanderado del golpe de Estado y respaldador de la claque de San Isidro y de Imbert Barreras, solicitando y apoyando la intervención yanqui del ’65 como después, siempre en aras de los enemigos del país y el pueblo, canchanchán del ultra-traidor Bosch. Y por ahí anda también el depravado Morel Cerda, llamando a que nadie vote. ¿No es todo esto demasiado sospechoso? Pero lo que está claro es que todos reciben su soborno del gobierno de Leonel Antonio Fernández Reyna, de la Iglesia Católica o de la Embajada yanqui y la Agencia Internacional de Desarrollo (AID.

 

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