JESUS DE LA ROSA Y SU RIDICULO JUICIO DE LYNDON JOHNSON "FELICITANDO" AL FELON JUAN BOSCH CON MOTIVO DE SU JURAMENTACION EN 1963

En la concepción y la práctica del leproso moral y su boschismo está la fuente de toda la corrupción y depravación criminal de los gobiernos pálidos en unión con las mafias jesuitas y del Opus dei

29-07-2016

 

La condición, de agente sumiso e instrumento incondicional del imperialismo yanqui, que está reflejada en la foto con el abrazo, que se abalanza sobre el Vice-Presidente yanqui de entonces, Lyndon B. Johnson, por parte del leproso moral, por espía pagado de la CIA y, a la vez, agente mercenario a sueldo del Departamento de Estado de dicho imperialismo, que es el cuerpo administrativo de relaciones exteriores de sus particulares gobiernos y sus respectivos presidentes imperialistas yanquis, no lo refleja ni lo recoge, como un baboso y lacra social, tal cual es Jesús de la Rosa.

Ese momento, en que el Vice-Presidente yanqui, según él, felicita al leproso moral al momento de éste ser investido, por haber, eventualmente, logrado usurpar, vía electoral, la Presidencia de la República; si no que, lo que la foto retrata, de cuerpo entero, es el verdadero sentimiento del lacayo genuflexo y sumiso, de gratitud por, reconociéndole sus servicios vendidos, haberlo ayudado y hecho esfuerzos, moviendo sus recursos de espionaje, propaganda, de campañas anti-comunistas, de tergiversación y ocultamientos a su favor, al favor del leproso moral.

Y así, tan pronto le pusieron la banda, se alocó, perdió la compostura y, como una mujerzuela de cabaret, se lanza, ofreciéndose a darle todo el placer que desee, a su amo y señor que le paga.

Estúdiese y véase, detenidamente, la foto que reproducimos en nuestra página de internet, y su conclusión, lúcida y sensata, será: El PACOREDO  tiene total y absoluta razón sobre la realidad que recoge y refleja la foto del leproso moral: colgándose sumisa y amorosamente del amo, que queda enervado y sorprendido de la falta de discreción del plagiario y tunante leproso moral.

Jesús de la Rosa es un baboso y estúpido sirviente, y lacayo vil, del trujillismo y los poderosos, quienes tuvieron que darle de baja, por cuanto carecía de la mínima normalidad síquica para estar en la Marina de Guerra, ya que posee taras congénitas hereditarias, de las que son exponentes más ostensibles otros de sus hermanos y parientes estrechos y cercanos; cuya condición de alabardero y falseador de los hechos y su significado verdadero queda comprobada cuando afirma, con todo el descaro y la más insolente desvergüenza, que esa foto da testimonio de cuando Lyndon B. Johnson, entonces Vice-Presidente de John F. Kennedy, “felicita” al felón y leproso moral en su toma de posesión en el 1963.

Son cosas habituales de los seguidores y lacayos de la peste del boschismo; ideología de las crápulas y desclasados sociales de la pequeña burguesía empobrecida y ambiciosa hasta más allá del delirio; de sus alucinaciones y su depravación por el engaño, la corrupción, hablar mentiras y crear falsas ideas sobre la realidad.

Un factor característico y concurrente infaltable a cuantas modalidades existen de fascismo en cuanto a confluencia del despotismo, la arbitrariedad, las actitudes despóticas, elitizantes, autócratas, prejuicios, como reaccionarias retardatarias, y de su maridaje con el oscurantismo y la supersticiosidad, igual que el engaño y la estafa, a título de facultades soberanas de su Estado nazi-fascista, es el del individualismo desenfrenado y patológico; motores impulsores de la exaltación del héroe, que es el caudillo fascista, en representación de la superioridad de la élite oligárquica del régimen oligarquía, del fascismo; y, a la vez punto de partida para reclamar e imponer, por medio de la conculcación de cuanto sea derecho de las masas; contra quienes se erige toda una ideología, basada en que se trata de un molote informe y muchedumbre sin rostro, en el que predominan de modo absoluto las bajas pasiones, los más burdos bajos apetitos y las aberraciones como resabios hechos taras atávicas, que gravitan y moldean el comportamiento inferior de las masas populares.

La dictadura con respaldo popular, expresión convenida de todo esto que hemos tratado de sintetizar -y que, de antemano admitimos quedarnos cortos-, es un estereotipo y logo, específico y concreto, cuyas raíces se encuentran en las aberraciones del superhéroe de Carlyle, de Wilfredo Pareto, como precursor del fascismo mussolinista; lo mismo que Nietzsche con el nazismo hitleriano; todo lo que guarda una tan íntima como total identidad con los terroristas y anarquistas, desde Bakunin hasta los de “La Voluntad del Pueblo” en Rusia, y llegando a los del Estado Islámico, los de Carlos (El Chacal) Ramírez, los castro-guevaristas y exponentes del revisionismo armado, etc.

Aquí, todos los secuaces de esas aberraciones, connotadamente acérrimos enemigos del marxismo y del leninismo, como del materialismo histórico, desde los enaltecedores del atraso y de la pequeña burguesía del 14 de Junio, los lúmpenes y desclasados del emepedeísmo anarco-terroristas, en lo que caben, hasta los Plinio Matos Moquete y Los Palmeros, la banda de Rubirosa Fermín, como la de Rafaelito Pimentel y sus íntimos vínculos con el renegado revisionista Braulio Torres, y el mismo hoy muy formal Guillermo Santiago, el flamante Presidente de la Federación de Asociaciones de Profesores de la UASD, lo mismo que el grupo de Caamaño y los caamañistas, compartían aquella plataforma sublimizada por los Arnold Toynbee y el colaborador y agente, igual que Jean Paul Sartre, Bertrand Russell, de menosprecio y rechazo del papel fundamental de las masas y los pueblos; por encima, con muchas cabezas, del insignificante, y casi siempre tan ridículo papel, de las llamadas grandes personalidades; es el contenido y el significado de las ensartas de elucubraciones, y peregrinas sombras de ideas, de la patraña del boschismo; y es lo que, enseñado e inoculado como virus y compendio de mañas, aberraciones, inescrupulosidad, carencia y orfandad de pudor, desprecio por la honradez y la honestidad, a la luz aún de las normas morales prevalecientes, sin entrar siquiera al cuestionamiento intransigente, si se le juzgara por su carácter de clase, al servicio de los explotadores y opresores, como de los expoliadores del pueblo, saqueadores de las riquezas nacionales y transgresores impenitentes de la soberanía, derechos nacionales y auto-determinación del binomio, casi inseparable nación-pueblo. Todo lo que se destaca en los discípulos, herederos, seguidores y continuadores del leproso moral, Juan Emilio Bosch Gaviño, en su ejercicio perdulario, por viciosamente aberrado e incorregible, que lo hace aparecer, de suyo, como constante fija e invariable.

Es lo que explica, claro, sin llegar nunca a la justificación, ni siquiera como pretensión ni como pesadilla, de tales especímenes desalmados, que la virago, Alejandrina Germán, una verdadera lumpen social, si la juzgamos con toda rigurosidad del criterio materialista histórico expuesto por Mao Tse Tung en su análisis y estudio de las clases en la sociedad china, en el que formula la irrefutable ley de que todo individuo, o grupo de individuos que emigra del campo a la ciudad, sin ocupación definida ni profesión fija, pasa a integrar esa enorme masa que es llamada el lumpen proletario, puesto que vive de medios cuestionables y oscuros. Tratándose de la capitalista, una sociedad en que nada se da ni se regala; que lo que antes se regalaba ahora se vende y se compra; en la que la supervivencia del que llega a la capital como lumpen no hay infamia que no cometa, ignominia a la que no se preste; rodando por los albañales y las aguas negras de las cunetas: pudor, honra, virtud, honestidad, recato; todo, todo.

Esa es la base del reflejo de la directriz trazada por la virago, marimacho y marihembra, Alejandrina Germán, desde dos días anteriores a la ordenada marcha pacífica de reclamos normales y rutinarios, anunciada por los estudiantes, que llevaran a cabo ante la flamante Secretaria de Educación y profesora ¡Ah! ¡cualquerización y relajo-vergüenza en que ha terminado convertida la UASD!, de almacenar orines, miaos mocatos y excrementos en descomposición para arrojarlos impundonorosamente sobre esos muchachos; lo que es la materialización, ejemplar y arquetípica, del desprecio del leproso moral Juan Emilio Bosch Gaviño por las masas y la juventud sanamente inquieta y en busca de incorporarse a la vida ciudadana.

Ustedes son parte de la masa o molote humano a ser Calibán, para aceptar lo que a los de arriba les salga de sus caprichos, y partes tan oscuras como húmedas, disponer e imponerles.

Ese desprecio, con aires y desenfado típico de los que se forman en los ghettos más inmundos, y reciben por formación la más cruda depravación en la conducta, en el pensamiento y para pensar, en hacer cotidiano, saturado de influencias de las mezquindades y todo lo que sea propio de las peores y más bajas pasiones o producto de los instintos desbordados, le fue trasmitido e impreso, con rango de estigma criminal y deshumanizado, en la hija suya y del ex-flamante senador destronado por Macorís del Este, el tenido por macho-mary José María Sosa; que, por efecto del flagelo del nepotismo exacerbado con la falaz elevación, con fines tan espurios como podridos que se hacen inconfesables, de la hipócrita institución de la familia; la familia y sus supuestas virtudes, en la que, ni el supuesto e inventado hijo, por la gracia de la divina concepción; muerto, según la leyenda de raíz bien establecida en lo más brutal del paganismo y en la barbarie, en el palo de la infamia sobre el que ha de caer el anatema de lo imperdonable y castigado con el fuego eterno, que es lo que les toca a todos los colgados de un madero, de una cruz; dicha hija, colocada, por favoritismo y privilegios, para ser iniciada en su enriquecimiento al vapor, a la sombra y con la ignominia que prohija el gobierno Pálido Pelegato Boschista, al frente del suministro del desayuno escolar, que es una fuente inagotable, un venero, con carácter votivo, o sea, inagotable, de dinero; y fueron cientos y hasta miles los niños intoxicados, porque la primogénita de la virago mari-macho y el conocido en su región desde Los Llanos como “La Mara”, esto es, proveniente de sus nombres de pila José María, que, por su práctica, dada a conocer de fondo, le llaman “La Mara”, o macho-mary reconocido y admitido como tal.

Esto está en la historia y se recuerda el hecho.

Leche procesada en la planta arrendada por el capital familiar de los Sosa Germán, o Germán Sosa, difícil de establecer, ya que todo se articula en el complejo mundo de los macho-marys y los mari-machos de los discípulos y seguidores del leproso moral Juan Emilio Bosch Gaviño y su caja de Pandora, con título bien estilizado, de y como pensamiento del leproso moral o boschismo, no apto para el consumo humano, panes y bizcochos plagados de salmonella y aflatoxina. No obstante, frente a ese crimen, como en todos los que perpetran los usuarios del régimen oprobioso pálido pelegato boschista, primó la impunidad y la disposición, arbitraria y dictatorialmente invariable, del capo y cabecilla de la Omertá, cuyo nacimiento y formación corresponde al ghetto de rufianes, pillos, prostitutas y homosexuales, como de sapos, sapitos y verracos: impunidad y privilegios. Y es que toda la aberración espuria e inmunda del boschismo, en lo que se refiere a su reflejo hacia el seno de la sociedad y el proceso político, tiene como su verbo: borrón y cuenta nueva.

Pero nada de ello queda impune ante el tribunal encargado de establecer la relación de implicación y culpabilidad de las aberraciones diplomadas, como sabiduría y sus enseñanzas y sus efectos catastróficos y depredadores.

La bancarrota, que ya se hace patente en las filas y alturas del antro infame de canallas agrupados como moscas alrededor de las podredumbres de excremento inmundo de letrina pública; y cunde entre ellos una divisa que aparece en una comunidad, movimiento o corriente política o social y hasta militar, cuando perciben que la nave se le tambalea ante la embestida del oleaje y las implacables corrientes submarinas; todos, aunque ninguno lo piense, sienten aprehensión y dudas ante la incertidumbre; pues los canallas siempre están conscientes de que es cuestión de tiempo y maduración de las condiciones, para que llegue la encrucijada de escapar o tener que rendir cuentas; un momento este, que los que viven en esa torturante incertidumbre se auto-engañan pensando y creyendo que nunca les llegará la aciaga hora.

Nosotros conocemos al subgrupo-banda de los Germán, empezando por una figura que es como las alimañas que, con sus señas físicas de campesino torpe, posee las más siniestras intenciones, taimadas y de trepador. Se trata del ex-teniente Germán, que se infiltró en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD durante el gobierno sietemesino, o para esos tiempos, y en realidad simuló ser catorcista sin serlo; era un informante del cuerpo de espías del G2 del Ejército.

Después de Abril del ‘65, rompió esos vínculos y se declaró perrodeísta. Luego saltó al Pálido Pelegato Boschista desde su fundación y cuando ya su situación económico-social adquirió cierta holgura, hoy anda por ahí, algunas veces se le ve por el Ensanche Luperón. Pero, ¡qué personaje de cuidado!

A veces se le oye, a través de ciertos comunicados que firma con otro de su mismo jaez, que es el ex-capitán Sención. Y cuando abren la boca y vomitan sapos, culebras, alacranes, es claro, en defensa del leproso moral, su caja de Pandora, que tanto provecho les ha devengado. Todo este expediente queda abierto con la esperanza de que un día se pueda hacer justicia.

Cuando un personaje especulador, estafador y desalmado, como son todos y cada uno de los pelegatos boschistas (creemos que los dañinistas del cuadra rombo y camellero Gángster Murmullo, superan a los propiamente pertenecientes al capo di tutti cappi y leproso moral, que es Leonel Antonio Reyna, y que posee rango de espía pagado de la CIA y de agente a sueldo del Departamento de Estado, funciones heredadas directamente de manos de su maestro el leproso moral Juan Emilio Bosch Gaviño), como lo es el tarado Roberto Rodríguez Marchena, opusdeísta que fuera dado de baja de un centro de estudios de Francia por insuficiencia de nivel de discernimiento y comprensión de problemas, desde el cargo de Ministro de Prensa del gobierno del pulpero convertido en el Gángster Murmullo, y así, jefe del Poder Ejecutivo del Pálido Pelegato Boschista, para secundar una jugarreta baja y sucia de las tantas que saturan y desbordan el estrecho y mezquino horizonte cerebral del desalmado camellero; que no mira para atrás ni repara en las fullerías y estafas perpetradas, aduciendo que si las reconoce y admite haberlas cometido, rompe la continuidad del engaño y su credibilidad; que se debe ser intransigente aún cuando sea que se trate del engaño de haber vendido la luna diciendo que es de queso para que se la coman con pan; que no paga los terrenos comprados por su gobierno para la construcción de escuelas, cuya mayoría está totalmente paralizada, endeudando a los ingenieros contratistas, uno de los cuales murió en una oscura situación, en la que, de la que se dice que es la madre del niño de varios meses de nacido llamado Dañinito M. Florencio, quien en verdad le pegó el tiro en la sien izquierda, atribuyéndoselo a un acto de suicidio, aunque el occiso ingeniero de La Romana era derecho, el tiro lo recibió por el lado izquierdo, o viceversa; que la Florencio no aparece y es la hermana de uno de los prestamistas extorsionadores que operaban en la OISOE-Ministerio de Educación, de profundas raíces en los círculos de colaboradores íntimos del tirano alimaña, por la vía de su padre ¿acaso era Florencio Silva de San Cristóbal? Como que goza de la absoluta protección del Casanovas tardío, que es su amante y padre del Dañinito, quien de paso nunca ha tenido un hijo varón, aunque ya está en el otoño de su cuestionada existencia.

La baja jugarreta consiste en dar crédito, y usar como elemento calumnioso y para desacreditar al contrario, un informe mediático de la CIA-USAID-Embajada norteamericana, que daba cuenta de una insólita investigación que arrojaba la conclusión de que los médicos de los hospitales públicos apenas trabajaban media hora al día, que eran unos vagos y holgazanes güevones, en aras de tratar de revivir la privatización de la salud pública hecha negocio privado, que toda la gente del pueblo percibe y sufre en carne propia como un instrumento de muerte masiva de carácter malthusiano, porque esa era la manera en que el leproso moral, Juan Emilio Bosch Gaviño, combatía a fondo el malthusianismo, según el estúpido pastor evangélico Carlos Peña, dirigente boschista pálido pelegato.

No obstante, una investigación rutinaria, hecha a título personal de interesados en el problema del trabajo y rendimiento de los médicos de los hospitales públicos de salud revela que sólo en el año 2008, cinco o seis hospitales, como el Darío Contreras, la Maternidad vieja de la capital, la de Los Mina, el Moscoso Puello, el Robert Read, habían dado, con su personal médico, atención total, desde intervenciones quirúrgicas complicadas, partos, cesáreas, emergencias y consultas por encima de un millón y medio, que dividido en los 30 minutos, que según la USAID-CIA apenas trabajan en promedio los médicos por día, los galenos del Colegio Médico Dominicano son seres tan veloces como el héroe del comic imperialista Capitán América, ya que habrían atendido, en los hechos mondos y lirondos, alrededor de 50 mil pacientes por cada minutos.

Esa vagabundería, del corrupto y persecutor tarado Roberto Rodríguez Marchena -el Menachem judío-, enriquecido con la divisa del pedófilo y homosexual Marcial Maciel Degollado, cabecilla de la banda católica, con sede en México, “Los Legionarios de Cristo”, hoy asaltada por los jesuitas y bajo el control del Opus Dei: el mejor negocio son los pobres, no reviste ninguna gravedad, ya que eso es boschismo enseñado por su maestro, el leproso moral, él es parte del grupo del Dañino Medina Gángster Murmullo en el Poder y es un fervoroso religioso fiel al Opus Dei, a los jesuitas y a los “Legionarios de Cristo”. Si dios está con él nadie puede hacer nada contra él, y tiene libertad absoluta para calumniar y mentir, porque el Poder lo vale todo; y esa es una de las más grandes enseñanzas de su maestro, el leproso moral, Juan Emilio Bosch Gaviño: una mentira y una calumnia repetida cien veces, se hacen verdades absolutas, indiscutibles y eternas.

 

Volver a la Página Principal